Favorecidos

Favorecidos

Que estamos favorecidos, que tenemos ventaja, que las cosas están de nuestro lado… Sí, es cierto.
Tenemos la enorme ventaja de contar con el mejor jugador del mundo en nuestra selección. Y eso, claro, inclina la balanza.
Pero también estamos favorecidos por algo mucho más difícil de conseguir: una selección ganadora, que llegó a seis finales mundialistas y levantó tres Copas del Mundo. Una selección que también conoció el otro lado: las derrotas, las finales perdidas, las eliminaciones y las frustraciones.
Sí, es cierto. Las cosas no son iguales para nosotros que para quienes nunca llegaron a esas instancias. Porque nosotros conocemos esa agonía llena de gloria que significa jugar por todo. Sabemos lo que pesa una semifinal, una final, una derrota y una consagración.
Llegamos seis veces a la final. Ganamos tres. Perdimos otras. Muchas veces nos volvimos antes de lo que soñábamos. Lloramos, nos amargamos y seguimos.
Por eso sí, tenemos ventaja. Pero no porque alguien nos regale nada. Tenemos la ventaja que da la experiencia, la historia y el haber aprendido, una y otra vez, tanto de las victorias como de las derrotas.